(Mezcla de imágenes por Lucía L. E.)
Un viaje por la historia:
De sacrificios a una vida de esclavitud.
En la Nicaragua prehispánica el orden reinante en cada tribu, determinaba el trato particular hacia los niños y niñas, sujeto a las costumbres del momento.
En una época donde el concepto de derechos humanos y violencia no era conocido como tal, entregar a niños y muchachos en sacrificio, para calmar el enojo de la diosa bruja del volcán Masaya, no estaba mal visto entre los Chorotegas; ni tampoco el ofrecer a hijos e hijas como esclavos para saldar deudas de dinero.
.
Pero si se creía que el panorama infantil mejoraría con la llegada de un pueblo civilizado que establecería leyes justas, las cosas no pudieron ser peor: los reyes de España autorizaron la esclavitud de los indios, sus esposas y sus hijos, si estos se oponían a la colonización, por medio del Requerimiento. Y éste estaba autorizado por el Papa.
Un ejemplo de esto es el testimonio del cacique Gonzalo, citado por Jorge Eduardo Arellano *, que dice: “Nosotros ya no éramos dueños de nuestras esposas, ni de nuestros hijos, ni de ninguna de las cosas que antes teníamos.”.
Otro testimonio real es el brindado por fray Bartolomé de las Casas, que observó como a mujeres embarazadas, ancianos e incluso niños y niñas “los utilizaban (…) noche y día sin descanso y que a los infantes, apenas se mantenían en pie los ocupaban en lo que cada uno pueda hacer e más de lo que puede…”.
Y a cambio de todos estos servicios, a los encomendadores les era ordenada la educación para los hijos de los caciques, aunque nunca tuvieron la intención de cumplirlo.
(*) Extraído de Historia Básica de Nicaragua (vol. 1), FONDO EDITORIAL CIRA, 1997.

