(Fotos de recurso con licencia Creative Commmons)
Violencia: Una sombra del pasado
La historia registra que hace setenta años el castigo físico era algo común tanto en los colegios como en las casas. Muchos testimonios de quienes antes eran niños y niñas, así lo aseguran.
Luis Merlo Calero recuerda, pensativo, el dolor que recibían sus rodillas cuando lo obligaban a permanecer hincado por treinta minutos como castigo. Las infracciones que desencadenaban esas regañinas eran muy variadas, como relata él mismo “los profesores nos castigaban poniéndonos de rodillas durante toda la clase”.
Otra variante que compone la violencia del pasado, era el trabajo infantil. En 1950, cuando ver a niños y niñas laborando era un cuadro de todos los días, Zulma Casco Jirón se encargaba de arrancar las raíces del palo del algodón, y Pedro Villagra Hernández, al cumplir 14 años, decidió irse de su casa por el maltrato que recibía.
Todos estos adultos mayores conservan sus recuerdos sin reconocer que fueron, en su tiempo víctima de violencia infantil. Sin ir más lejos, Merlo Calero afirma “le agradezco a mis padres por haberme criado de esa forma, porque luego no fui ningún vago ni drogadicto”.
En Nicaragua los maltratos eran naturales, cuando 25 años antes se había creado y firmado la primera Declaración de los Derechos del Niño y la Niña (1924).

